MI VECINA GALÁCTICA Heredé de mi padre algunas estrellas que siempre tuve en el patio de mi casa. No había tesoro mejor resguardado que ese. Han estado conmigo en los distintos sitios donde he vivido. Levantar la vista en noches propicias y disfrutar del encanto de la noche, de esa profundidad de estrellas ¿para qué telescopios? nada podría acercarlas más de lo que están de mi corazón. Cada vez que las miro soy un niño, un joven o un hombre casado, y en definitiva, un único hombre con un par de ojos, mirando por mí y por todos los que he sido. En cierta ocasión, mi vecina me comentó de su propósito de remodelar su casa y levantar un cuarto en el fondo del patio. Son ese tipo de comentarios en los que uno dice: "Que bien vecina, ¿gana más espacio no?" y ella sonríe y dice: "aja" , pero que el fondo, a uno, poco le importa. Dos días después lle...